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En Oriente el quiromasaje siempre ha formado parte de una valorada tradición que aprecia la interrelación entre mente, cuerpo y espíritu.
Los griegos se interesaban por el quiromasaje, practicándolo en todas las clases sociales, desde los patricios hasta los esclavos. Los romanos también lo practicaban como medio de aliviar determinadas dolencias.
El quiromasaje continuó floreciendo hasta la Edad Media en la que se suprimieron y se despreciaron las necesidades del cuerpo físico y los placeres de la carne.
Masaje espalda en camilla
En el Renaciemiento se despertó un renovado interés por el cuerpo y la salud física.. En el siglo XVI un médico francés, Ambroise Pare, tuvo tanto éxito con el quiromasaje que se convirtió en médico de cuatro reyes franceses.
En el presente siglo la humanidad comprendió que el quiromasaje era un poderoso agente y anunciaba el regreso a las filosofías orientales que comprenden la relación entre mente, cuerpo y espíritu.
El quiromasaje consigue una activación rítmica de los músculos, ayudando a evitar la atrofia de las regiones inmóviles estimulando la acción muscular y aumenta la propulsión de la sangre venosa y de la linfa. Es el mejor sistema para aliviar la fatiga muscular producida por el ejercicio. Elimina los productos de desecho, incrementa el aporte de elementos nutritivos y mejora la circulación. Los músculos masajeados recobran la fuerza con mayor rapidez y son capaces de realizar un trabajo mucho mayor.

Masaje espalda en silla
Debido a su fenomenal capacidad para corregir los estragos de la tensión sobre el cuerpo, el quiromasaje se ha convertido en la más popular de las técnicas complementarias. |